
PLATAFORMA SIN BARRERAS

🌰🐌👁️ LA HISTORIA DE CAMINO Y LOS SECRETOS
El caracol Camino vivía en un lugar donde todas/os tenían algo especial, aunque muchas veces no se daban cuenta de ello.
No era el más rápido, ni el más grande, ni el más fuerte, pero tenía algo que le hacía diferente: nunca dejaba de avanzar.
Un día, mientras recorría su propio camino, encontró algo muy pequeño entre las hojas: una bellota 🌰, la miró sorprendido y la preguntó: ¿Qué haces tú aquí, tan pequeñita?
La bellota respondió: soy pequeña, si, pero dentro de mí hay un árbol que todavía no puedes ver.
Camino preguntó: cómo puede haber algo tan grande dentro de algo tan pequeño?
La bellota dijo que no siempre podemos ver lo que una persona puede llegar a ser. A veces solo necesitamos que alguien crea en ella y le dé la oportunidad de crecer.
Camino se llevó la bellota y continuó su viaje, aunque no tardó en encontrar un camino lleno de piedras y se cansó de recorrerlo.
Quizás voy demasiado despacio —pensó— pero entonces recordó a la bellota y continuó, porque entendió que no importa cuánto tardes en llegar, sino que nadie te diga que no puedes hacer tu propio camino.
Después de mucho recorrido llegó a un lugar desconocido y allí encontró un enorme OJO.
—¿Quién eres? —preguntó Camino.
—Soy el OJO, respondió y llevo mucho tiempo mirando el mundo.
—¿Y qué has aprendido?
El OJO guardó silencio durante un momento y dijo: que mirar no siempre significa ver.
Camino no entendió y el OJO le explicó que había observado que a su alrededor había personas con diferentes características: unas caminaban deprisa y otras despacio, algunas hablaban mucho y otras necesitaban más tiempo para hacerlo y otras veían de manera diferente o no podían ver.
—¿Qué piensas? preguntó el Ojo. ¿Ves alguna barrera?
Entonces, Camino miró con atención y dijo: si
El Ojo sonrió y le dijo, mira otra vez.
Camino volvió a mirar y esta vez descubrió algo que antes no había visto, que las barreras no estaban en las personas, sino en los caminos y edificios, porque no estaban preparados para todas/os. Entonces comprendió que el verdadero secreto del Ojo es que no basta con mirar a las personas, hay que aprender a ver sus capacidades, sueños y todo aquello que pueden aportar.
Camino cogió su bellota y continuó andando, decidiendo desde aquel día que nunca caminaría solo.
Cuando encontraba a alguien que necesitaba más tiempo esperaba; cuando encontraba barreras en el camino buscaba otra forma de recorrerlo y cuando alguien decía "no puedo" él respondía: quizás todavía no hemos encontrado el camino adecuado.
Con el tiempo, la pequeña bellota comenzó a crecer 🌱 y Camino descubrió que tenía razón porque de aquella pequeña semilla nació un gran árbol y bajo sus ramas comenzaron a reunirse muchas personas, cada una con su propio camino, con su propio ritmo y con algo especial que aportar.
Y allí, bajo aquel árbol, Camino comprendió que aquellos tres elementos siempre estarían unidos:
🌰 La bellota nos recuerda que todos tenemos potencial para crecer.
🐌 Camino nos recuerda que cada persona tiene derecho a avanzar a su propio ritmo.
👁️ El Ojo nos recuerda que debemos aprender a mirar más allá de las barreras.
Desde entonces, cuando alguien le preguntaba quién era y por qué siempre llevaba una bellota consigo, él respondía: —Soy Camino y mi meta es que nadie tenga que quedarse atrás, porque juntos podemos crecer, avanzar y aprender a mirar sin barreras.
Elena R. Rodríguez Jiménez